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SEMESSLAC 2026: ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA EN TIEMPOS DE DISPUTA GLOBAL: DEFENDER LA VIDA Y CONSOLIDAR LA SOBERANÍA E INTEGRACIÓN DE NUESTROS PUEBLOS

Pensar y hacer Otras Economías desde América Latina y el Caribe:

El mundo atraviesa una fase de reconfiguración profunda del poder global. Ante un contexto de crisis, estamos ante una disputa abierta por el control de los territorios, los bienes comunes, el conocimiento y la vida misma. En este escenario, las grandes potencias reafirman estrategias de dominación, combinando mecanismos económicos, tecnológicos, financieros y militares, mientras se expande un nuevo ciclo de autoritarismo que erosiona derechos, debilita la democracia y naturaliza la desigualdad.
América Latina y el Caribe vuelven a situarse en el centro de esta disputa. La región enfrenta renovadas formas de injerencia, subordinación y disciplinamiento, en un contexto donde se profundizan el extractivismo, la financiarización de la vida y el control geopolítico sobre nuestros territorios. El resurgimiento de doctrinas de intervención hemisférica, junto con la imposición de agendas económicas regresivas, amenaza con consolidar un nuevo ciclo de dependencia. Pero nuestra historia no es la de la sumisión.
Desde las luchas independentistas hasta los procesos de integración regional, pasando por las resistencias populares, campesinas, indígenas, afrodescendientes y urbanas, América Latina y el Caribe han construido una memoria de dignidad que hoy vuelve a interpelarnos. En esa trayectoria, la Economía Social y Solidaria (ESS) no es una alternativa marginal, complemento, paliativo, refugio o respuesta defensiva: es un sendero estratégico de emancipación.
La ESS expresa, en la práctica y en la concepción, la posibilidad de organizar la economía sobre otras bases: cooperación en lugar de competencia, sostenibilidad de la vida en lugar de acumulación,
democracia económica en lugar de concentración del poder. En un mundo donde el capital pretende convertirlo todo en mercancía, la ESS defiende lo común, reconstruye tejido social y abre caminos concretos hacia la justicia social.
Sin embargo, el momento histórico exige ir más allá de la resistencia. No alcanza con sostener experiencias locales sino avanzar en la articulación de un proyecto regional con capacidad de incidencia real. La ESS está llamada a disputar poder, a construir nuevas institucionalidades, incidir en las agendas públicas y convertirse en columna vertebral de una nueva economía para nuestros pueblos.
En este horizonte, la integración latinoamericana y caribeña deja de ser una consigna para convertirse en una urgencia política. Frente a un orden global que busca fragmentarnos, necesitamos fortalecer redes de cooperación, circuitos económicos solidarios y estrategias compartidas que nos permitan avanzar hacia mayores niveles de soberanía económica, alimentaria, energética y tecnológica.
Las redes de ESS pueden ser un actor clave en esta tarea, no solo como espacios de intercambio, sino como infraestructura política de integración desde abajo, capaz de articular territorios, conectarexperiencias y construir poder colectivo.
Las universidades, por su parte, deben fortalecer su compromiso con la transformación social. En un contexto donde el conocimiento es campo de disputa, es necesario abandonar definitivamente el rol de reproducción de las lógicas de dependencia y subordinación, romper con la comodidad del academicismo despolitizado y avanzar hacia un concepto de universidad no sólo comprometida con sus pueblos, sino que -en diálogo con las organizaciones sociales, y reconociendo validez de los saberes otros- se asuma como parte de un sujeto colectivo constituyente de alternativas económicas y sociales. En este proceso, es fundamental evitar la desarticulación interna dentro de cada una de nuestras universidades, que muchas veces opera como antesala de la mercantilización de espacios académicos, y promover la integración de nuestros sistemas universitarios en América Latina y el Caribe, con la descolonización del conocimiento como factor de convergencia; no como consigna retórica, sino como condición para la emancipación. América Latina y el Caribe necesitan producir pensamiento propio, situado, insurgente, capaz de nombrar sus realidades y proyectar sus futuros.
Nos proponemos favorecer la incidencia política para la implementación en nuestros países de la Resolución A/77/L60 de la Asamblea General de Naciones Unidas del 18 de abril de 2023 titulada “Promover la economía social y solidaria para el desarrollo sostenible”, así como sumarse a la Red Iberoamericana de Fomento a la Economía Social y Solidaria, lanzada en México en enero de 2024, cuyo objetivo principal es promover cooperativas y empresas de trabajo asociativo para integrar este sector en el comercio regional.
En tiempos donde avanzan discursos autoritarios que buscan vaciar la democracia de contenido, la ESS se afirma también como una práctica concreta de radicalización democrática: autogestión, participación, decisión colectiva, control social de la economía. Defender la ESS es también defender la democracia, pero no cualquier democracia: una democracia con justicia social, económica y ambiental.
Frente a este escenario, no hay lugar para la indiferencia. Las redes universitarias de Economía Social y Solidaria de América Latina y el Caribe asumen el desafío histórico de contribuir a la construcción de un proyecto regional basado en la cooperación, la justicia y la vida digna.
Por ello, convocamos a la Semana Latinoamericana y Caribeña de Economía Social y Solidaria SEMESSLAC 2026, a realizarse del 2 al 7 de noviembre de 2026, como un proceso de articulación, movilización y acción colectiva en toda la región.
La Economía Social y Solidaria es un camino para disputar el presente y construir el futuro.

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Año: 2026

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